martes, 27 de enero de 2009

Ya no caníbales , ni perros hambrientos. Un perrito faldero cruzando el umbral de una puerta sin llaves. Se quiere escapar. Como yo. En eso nos parecemos. Nunca accedí, uy , y eso me transforma , pero...que sería de esta enorme sutura , si ello no sucediera.

Una vez al menos, sangro y me desangro, ave rutilada del paraíso, que se vuelve a forjar como si nada. El cuerpo se abre, lo más sagrado, dijo alguien; qué mentira.

Todos mienten . Lo notaste ? A veces parecés formar parte de todo ese universo podrido, de mujeres que se creen hembras para poder llorar en el hombro de un macho que se la cree, de lectores de poesía que se desnudan para evitar el fracaso de su propio verso, de artistejos que se creen referentes de algo que jamás existirá.

Y se sotienen, son de barro, pero se sostienen y vos los ayudás. Entonces no me mientas , entonces no me beses , entonces ... entonces hubieras estado cuando al fin te llamé.

9 comentarios:

jimarino dijo...

Menudo regreso, Gabriela.
Tenía ganas después de haberme colado por tus licores. Sólo espero que no me consideres como a los que describes: no creo formar parte de ningún universo podrido, ni ser un macho que se la cree, ni un lector de poesía que se desnuda para revelar el fracaso de sus versos, ni un "artistejo" que se cree referente de nada, y mucho menos de algo que nunca existirá. En fin. Ojalá se suture esa herida que palpita en tu cuerpo demasiado fresca.
Mientras tanto, te acompaño por aquí, nada más.
Y aunque es verdad que hay una distancia insalvable entre el perro hambriento y el faldero, no te desanimes, todo tiene su medida sino justa aproximada.
Un abrazo.

juan borges dijo...

festejo tus dos regresos, el del blog y el otro.....

juan

Anónimo dijo...

La poeta no se esconde. Se plega en la hoja como si un arco iris batiera alas en busca de una realidad dormida en rayos de luna nueva.
Raúl Lelli

Anónimo dijo...

a jimarino, no hay heridas , eh...sólo un querer no estar en ciertos lugares.

juan , nunca me fui !!!!

raúl : no me escondo, no y celebro tu paso por aquí, como el de mis dos compañeros , besos, me actualizaré más seguido, creo.

Graciela María dijo...

¡Cuántos ídolos de barro, amiga! Y tratamos no tener uno más, de no ser uno más...Pero...¿Podremos? ¿Podremos ser coherentes hasta el final?¿Valdrá la pena?, o por querer cambiar el material con el cual estamos hechos, nos volverán arena llana en la playa, llevada por las olas, a la infinitud del mar...

antonio medinilla dijo...

Querida amiga, retornaste, y el retorno fue mordiendo las mordidas, furiosamente subyugante.

Celebrada sea la temible Perra Mágica.

Abrazos, su Medinilla.

Anónimo dijo...

HOLA!!!! como estas ? realmente por primera ves leo algo tuyo y me impresiono , en muchas cosa no me siento identificado de lo que escribiste pero lo tomo como una poesia nada mas , y e leido algunos comentarios y veo que le a dolido mucho o se sintieron tocado y no se porque . besos y hasta pronto DIEGO DE LA TRIBU

Madame X dijo...

Veo que regresas de una larga ausencia. "Como yo. En eso nos parecemos".

Es un inmenso placer volver a leerte.

Un abrazo.

Marcelo Meza dijo...

Como dos senos jadeantes de niño o de besos, como un látigo portazo o el cachetazo para salvarte del ahogo. Algo animal me nace en estos versos tuyos, querida Gabriela. Algo que me fascina y me deja tirado. Parece que decae el asco en la sombra y justo ahí, con maestría, te salva con una palabra, diciéndote lo humano que sos y lo divino que podrías haber sido.

Marce